En medio de la indiferencia, bandas colombianas de rock han surgido de las cenizas y se codean hoy con los más grandes.
Thomas Blanco
David Valdés
En Directo dialogó con tres “combos rockeros” que han creado su propia escena musical ayudándose entre ellos, siendo constantes y soñando con vivir del crudo sonido de la madera de sus instrumentos.

Oh’laville y el “Sindicato del rock”
Mateo París (voz y guitarra), Andrés Toro (guitarra y coros), Andrés Sierra (bajo y coros) y Luis Lizarralde (batería) son los cuatro integrantes de esta banda que se formó en el colegio Gimnasio La Montaña. Una amistad forjada con disciplina, unión y letras de unos ‘manes’ que le quieren dar un giro a la escena musical del país.
En Directo: Segunda vez que ustedes participan en el Estéreo Picnic ¿Cómo lo vivieron?
Oh’laville: Del p… Quedó la sensación de que hubo un mejor trato, porque la primera vez, las puertas del festival estuvieron cerradas, mientras todos hacían fila. Esa fue una ‘cagada’. Esta vez, la gente respondió muy bien. Se escuchaban los coros que decían “Oh’ laville, Oh’laville”. Eso nunca había pasado.
E.D.: Y, en términos generales, ¿cómo es el público colombiano?
O.L.: Vivimos en un país tropical. Yo no me atrevería a juzgarlo. Cada quien puede escuchar lo que se le dé la gana, pero sí creería que los medios podrían hacer algo. El contacto del público con las bandas locales es muy poco, la gente está muy cerrada a los productos nacionales.
No hablemos ‘carreta’, la masa del público colombiano está de espaldas a todo lo que está pasando y no le interesa. Si se trata de una banda de afuera, son como: “uy, qué chimba”. Eso es muy triste. Hay algo cultural que lleva a creer que, si no es extranjero, no es bueno. Hay bandas muy talentosas, y la gente se ha ido empezado a dar cuenta. Poco a poco, pero ahí vamos…
E.D.: ¿El rock, por no ser tropical, cierra muchas puertas?
O.L.: ¡Obvio! Es llegar a vender peras en un país que sólo consume bananos. El género es una limitante la hijue… Da la sensación de que acá sólo pegan las propuestas de lo típico. No está mal, pero sí deja ver que hay algo en la psiquis de las personas.
E.D.: Ustedes crearon el “Sindicato del Rock”. Un grupo en Whatsapp. ¿Por qué?
O.L.: (Risas) Nos dimos cuenta de que nadie nos iba a tender la mano. Tenemos que hacernos solitos, tenemos que crear nuestros propios circuitos. A falta de espacios, uno se inventa las vainas. Uno se asocia y hace cosas juntos. Ha dado sus frutos, somos muy amigos de Telebit, Revólver Plateado, Danicattack, Xavier Martínez, entre muchísimos otros.
E.D.: Ustedes crearon Festival Anaranjado como una plataforma para dar a conocer bandas colombianas. ¿Qué va a pasar este año?
O.L.: Este año tenemos una idea más ambiciosa. Queremos un festival con una gira por tres ciudades: Bogotá, Medellín y Cali. Buscamos un buen cartel de bandas que nos acompañe.
E.D.: ¿Algún disco en el horno?
O.L.: Estamos montando canciones. Sin afán, pero sabiendo que la idea es que el año entrante tengamos un disco nuevo. Felices, porque sin afán escribimos de una forma libre.

Diamante Eléctrico: De un call center a telonero de The Rolling Stones
Desde hace 16 años, Juan Galeano, un alma inquieta, ha intentado encontrar su nicho y estilo en la música. Se ha caído muchas veces, pero siempre se ha levantado con más fuerza. Hace 4 años supo cuál era el problema: mandó al carajo sus proyectos de solista y formó Diamante Eléctrico, la banda de rock and roll con la que siempre había soñado.
Con el trabajo y la constancia llegaron los éxitos. En 2015 ganaron un Grammy Latino por “Mejor Álbum Rock”, abrieron el concierto en Bogotá de los Foo Fighters y, como si fuera poco, fueron seleccionados como los teloneros en Colombia de la banda de rock más grande de todos los tiempos: The Rolling Stones.
En Directo: Hasta que le abrieron a Rolling Stones…
Juan Galeano: Fue una gran responsabilidad y un privilegio haber hecho parte del concierto en la única vez que han venido a Colombia. Fue un día muy estresante. Solo el hecho de estar parado frente a todo El Campín ya es difícil y, aparte, cayó un aguacero por el que casi nos cancelan el concierto a nosotros. Al final de las cuentas, pudimos tocar, conocerlos y darles las gracias por inspirar nuestras vidas con su música.
E.D.: Chucky García, programador artístico de Rock Al Parque, dice que ser telonero en Colombia es como “pasar al paredón”.
J.G.: Entendemos que a mucha gente no le gusta o le da envidia que una banda tenga la figuración que estamos teniendo, pero el público se portó muy bien. Cada vez lo reitero más, la realidad está muy alejada de las redes sociales. Nosotros hemos trabajado muy duro para progresar y, gústele a quien le guste, estamos haciendo olas en la laguna.
Yo siento que al público de Colombia le falta cultura. La gente apenas está empezando a entender que la historia de la música en Colombia la escriben los colombianos y no los Rolling Stones, ni los Foo Fighters. El apoyo a las bandas locales es bien pobre.
E.D.: ¿El público colombiano es escéptico frente a la producción nacional?
J.G.: Definitivamente. Yo me fui de Colombia en 2000 porque quería ser músico y no había oportunidades. El arte era una cuestión suicida. Me decían: “se va a morir de hambre”. Yo respondía: “me importa un culo”. Me fui a Europa a estudiar y trabajar por casi 8 años. Volví y me topé con que las vainas estaban todavía muy crudas, pero habían cambiado un poco. Desde ese año hasta hoy estoy viendo que mejor el apoyo a la escena nacional independiente.
E.D.: ¿Qué dice Diamante Eléctrico en sus canciones?
J.G.: Nosotros creamos esta banda porque estábamos mamados de que nos dijeran cómo teníamos que hacer las cosas. Lo primero que queremos mostrar es que somos honestos. Buscamos que la gente se ‘parche’ las canciones, las cante, las salte, las baile, y que sienta que somos reales.
E.D.: ¿Cómo se formó su amistad con Oh’Laville, TELEBIT y Revólver Plateado?
J.G.: Aquí todos somos panas. Antes, la rivalidad entre las bandas era fuerte y había envidias. Yo creo que un ejemplo de que la unión hace la fuerza es que en los últimos tres años ha cambiado muchísimo la escena, porque hemos creado la nuestra.
E.D.: El reconocido productor Joshua Smith trabaja con ustedes en su nuevo disco. ¿Cómo va eso?
J.G.: Siempre lo quisimos hacer. Y no porque sea extranjero o porque sea del ‘parche’ de Jack White, sino porque es una oreja fresca que le aporta mucho a la banda en edición de sonido. Un ingeniero teso de rock and roll que grabe con técnicas análogas de los años 50 y 60 no existe aquí en Colombia.
E.D.: ¿Las letras seguirán siendo melancólicas?
J.G.: Tendrán una carga lírica mucho más densa y creo que estamos siendo un poco más efímeros y poéticos. Serán de una onda pesada, es decir, no vamos a hablar de amor (Risas).
ED: ¿Cuál ha sido el momento más importante de su carrera?
J.G.: Es difícil, pero diría que lo más importante fue haber creado Diamante Eléctrico. Es haber dicho: “A la mierda todo, voy a hacer la banda de Rock and Roll que siempre he querido hacer, sin ningún compromiso”.
ED: Usted ha trabajado en un call center, ha lavado platos y fue profesor de guitarra.
J.G.: (Risas) Pues hermano, esto es lo único que me queda en este mundo. Vivo por esto. Nunca me traicioné. Esa es la victoria más grande.

TELEBIT: La onda chamánica que conquistó Lollapalooza
TELEBIT es una banda distinta, ajena a los esquemas tradicionales del rock y con una identidad indígena basada en las costumbres y tradiciones precolombinas. Daniel Acosta (guitarrista y vocalista) y su ‘parche’ han encontrado la forma de enamorar los oídos latinoamericanos con sus solos de guitarra y sintetizadores, hasta el punto de ser la única banda colombiana en ser invitada al Lollapalooza de Chile, uno de los festivales más representativos del mundo.
E.D.: A juzgar por la crítica, les fue bien en Lollapalooza.
D.A.: Sí. Fue gratificante ver que mucha gente se sabía nuestras canciones en un festival de esa magnitud. Había el triple de gente de la que vimos en Estéreo Picnic.
E.D.: ¿De dónde viene ese estilo indígena?
D.A.: En una gira en Cartagena estábamos pensando qué hacer para el próximo álbum. Salimos una noche a dar una vuelta por la playa y nos encontramos con unos indígenas que tocaban música tradicional con guitarras eléctricas y sintetizadores. Una ‘chimba’, porque eran muy auténticos y todo eso se quedó en nuestra esencia.
E.D.: ¿Por qué las letras tan atípicas de su nuevo disco?
D.A.: Las canciones de “Primera Dimensión” son de amor, pero no tan literales, sino más bien metafóricas. En “Doce Vientos” pasamos a una etapa más existencial: ocurrió una serie de eventos personales afortunados que se convirtieron en letras. Son temas más trascendentales, que nos tocaron a todos. En el primer álbum fueron efímeros. Además, Julián Salazar, de Bomba Estéreo, entró en la producción del segundo álbum y nos dio un tinte único que nos diferenció de otras bandas.
E.D.: Pareciera que los colombianos, poco a poco, van creyendo en la música nacional.
D.A.: La gente ha cambiado su chip. Hay una cultura más abierta y dispuesta a escuchar nuevas propuestas. Eso nos ayuda a quienes trabajamos en la escena independiente. Así nació el numeral #YoCreoEnLoDeAcá. Queríamos ver cómo estaban funcionando los dos públicos: el receptivo, que está escuchando las bandas nacionales, y el ‘hater’, que siempre está en contra de la música colombiana.
E.D.: ¿Cómo se formó la amistad con Oh’Laville, Diamante Eléctrico y Revólver Plateado?
D.A.: Antes, alrededor del trabajo había egoísmo. Entre las bandas se tenían mucha envidia y nosotros hemos creado una red para ayudamos. Queremos que esa misma fanaticada de Diamante Eléctrico se convierta en fanaticada de TELEBIT.
E.D.: ¿Cómo se ven en 10 años?
D.A.: Yo creo que en 10 años queremos seguir ayudando a las demás bandas, seguir creciendo y ¿por qué no? en un Glastonbury (risas).
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